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Hablemos
del veneno de abeja desde el punto de vista terapéutico:
La naturaleza a dotado a las abejas de una potente arma defensiva, el aguijón a
través del cual inyectan veneno a todo aquel intruso que pretenda hacerlas daño
o robar su despensa.
Para muchos pequeños animales este veneno es mortal, incluso para las mismas
abejas, ya que para ellas “intruso” es todo aquel que no pertenece a su
colmena. Para otros animales mayores, como el ser humano, a nivel tóxico, una
picadura es intrascendente en la mayoría de los casos, pero el aumento de dosis
(muchas picaduras) puede ser mortal. Cuando la abeja pica pierde el aguijón
y su bolsa de veneno muriendo poco después
Antes
de continuar quiero resaltar dos cosas muy importantes:
1º
El concepto defensivo, la abeja, no pica cuando está en el campo
trabajando salvo que se la coja con la mano o se pise descalzo, solo pica en
defensa de su colmena, a veces cuando el apicultor recolecta la miel, su furia
hace que pique a cualquiera que pase cerca del colmenar.
2º
El inmenso peligro de su veneno, para las personas que como yo son alérgicas
puede suponer la muerte, un solo picotazo puede llevar a estas personas al sock
anafiláctico y si no se actúa
de forma inmediata a la parada cardiovascular.
Ya desde muy antiguo se sabia de su
poderosa reacción, hay personas que después de ser picadas pueden desarrollar
una gran energía o la ausencia de un dolor crónico que acontece después
de ese suceso.
Carlomagno fue curado de gota con picaduras de abejas, Iván el Terrible
también, su éxito contra dolores reumáticos y otras dolencias era conocido
hace miles de años en China, Egipto, Persia y Roma.
En
algunos países, el veneno de la abeja se utiliza como medicina tradicional para
tratar la artritis, el reumatismo, dolor de espalda, los tumores cancerosos y
enfermedades de la piel.
El
veneno de abeja, también llamado apitoxina lo obtienen los apicultores
mediante un dispositivo electrónico que da una descarga eléctrica a las abejas
al salir o entrar por la piquera, su reacción instantánea es picar, pican
sobre un cristal donde depositan el veneno, este se seca en pocos segundos. La
abeja no muere y el veneno se raspa del cristal quedando en un fino polvillo de
color blanquecino.
Composición en seco: melitina (50%),
fosfolipasa (12%), aminoácidos (14%), peptidos (5%),
lípidos (5%), hialuronidasa(4%), glucidos (2%), apamina (2%), otras
proteinas (2%).
Desde el punto de vista terapéutico el veneno de abeja tiene las
siguientes propiedades: antiinflamatorio, analgésico, inmunomoderador,
kortisone-like, normalización de la presión arterial, vaso activador.
Una de las utilizaciones mas usuales es precisamente la desensibilización de
las personas alérgicas al veneno, estos tratamientos que se hacen a nivel
hospitalario y tienen una gran efectividad en la mayoría de los pacientes.
La
terapia con veneno de abeja, esta
contraindicada en casos de miocarditis, pericarditis, angina de pecho,
arteriosclerosis, diabetes dependientes, insuficiencia renal y por supuesto si
el paciente es alérgico.
Solo
las pueden aplicar personal cualificado en apiterapia y previo análisis de
ausencia de reacción alérgica.
Los
apiterapeutas prefieren el tratamiento clásico de picaduras directas de abejas,
por ser el más eficaz siempre bajo el protocolo VBT para minimizar los riesgos.
La
investigación sobre los efectos del veneno de la abeja aumenta,
descubriendose nuevas posibilidades contra
algunos tipos de cáncer, SIDA y enfermedades
autoinmunes, en estas investigaciones hay algunos países como
Rumania, Cuba, Argentina, Chile entre otros, que destacan en programas de investigación y aplicación de estas terapias.
El
veneno de abeja se utiliza en cremas y ungüentos para distintas aplicaciones
como calmante de dolor, regeneradora de cutis etc. de venta en tiendas
especializadas; también hay inyecciones de veneno puro o diluido que en España
solo se venden con receta medica.
En
conclusión se puede afirmar que la terapia con veneno de abeja es muy poderosa
pero también muy peligrosa para algunas personas.
Luis
Pérez Ventosa
Presidente
de la Fundación Amigos de las Abejas (www.abejas.org)
Bibliografía
: “Apiterapia 101 para todos ” de Moisés Asís.
Apiterapia
hoy en Argentina y Cuba por el Dr. Julio Cesar Díaz
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