Fundación Amigos de las Abejas
 

La vida diaria de las abejas nos enseña con su ejemplo  a trabajar por el bien común, a convivir en sociedad, a respetar las leyes naturales y el medio ambiente. ¡Bienvenidos al apasionante mundo de las abejas¡

 

Abejas en la ciudad

 

Paris, New York, Londres encabezan las ciudades donde la apicultura urbana esta permitida por su legislación, sin embargo en España no hay ninguna ciudad donde se permita tener colmenas salvo alguna excepción para uso de investigación, como en el caso de Córdoba.

Son numerosas las personas que han consultado con nuestra Fundación mostrando su deseo de poner alguna colmena en su azotea, terraza o patio trasero.

Explicamos algunos elementos que tenemos a favor y en contra para instalar y mantener una colmena en nuestra ciudad.

 A favor:

            Son beneficiosas para el ecosistema incluso en la ciudad pues también aquí hay plantas  que necesitan su trabajo de polinización para producir frutos y semillas.

            La mortandad de las mismas hace que puedan considerarse una especie en peligro, por ello es una forma de mantenerlas vivas.

            Mientras el apicultor no las toque para revisarlas y sacarlas miel, es un insecto inofensivo pues pica mucho menos que las avispas y a estas nadie se opone.

            Verlas trabajar y oír su zumbido sobre las flores de los jardines y parques es mas gratificante y  natural que no verlas.

 En contra:

            El miedo de ciertas personas que alguna vez fueron picadas y que confunden muchas veces una avispa con una abeja .

            El miedo que alguna persona pueda tener justificadamente por ser alérgica a su veneno.

            Cuando el apicultor abre la colmena, especialmente para quitarla miel, se vuelve más agresiva pudiendo picar a sus vecinos o viandantes cercanos.

            La legislación no lo permite, por ello quien la ponga esta de forma ilegal.

 ¿Porque en otras ciudades si pueden y nosotros no?

     La abeja española  “apis mellifera iberiensis” es una subespecie  ligeramente mas agresiva que la “apis mellifera mellifera” que vive por encima de los pirineos y mucho mas que “apis melifera ligustica” y “apis mellifera carnica” que habitan mas al norte y este de Europa, también existen especies híbridas creadas por el hombre como la abeja buckfast de comportamiento muy manso, alguno puede pensar traer estas abejas, pero nos dicen quienes lo han hecho, que su mezcla con la nuestra produce  en la mayoría de los casos, otras más agresivas que terminan siendo absorbidas por el ecotipo local, también hay que considerar la mejor  adaptación al entorno que tiene nuestra abeja.

Fuera de este contexto, seria muy interesante volver a experimentar, cosa que no tenemos conocimiento que se haga en España, especialmente con la abeja buckfast.

Por los motivos expuestos, no aconsejamos tener una colmena en el jardín, ni traer una colmena con reina de otra especie más mansa. 

Aun así, hay personas que  por motivos de salud, utilizan apiterapia con veneno de abeja y les viene muy bien tenerlas permanentemente cerca para su uso.

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Basado en la experiencia, tener una pequeña colmena de observación de uno o dos cuadros con salida a cierta altura, no representa ningún peligro además, en un momento determinado puede llevarse al campo para su revisión pues tienen asa y no pesan mucho. (solo al alcance de expertos).

  Por supuesto no se trataría de producir miel sino simplemente poder ver, oír y sentir las abejas en la ciudad.

 

Luis Pérez Ventosa